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Etimológicamente Nava significa “tierra baja y
llana”, situada generalmente “entre montañas”, y nada más exacto
para su definición, ya que así se encuentra, con la Sierra de
Peñamayor como punto de referencia, y alcanzando su cota más alta en
el Picu Trigueru, con 1.211 metros.
Los rios Viao, Punegru, Pendón, Prá y Salar, todos ellos afluentes
del Piloña, discurren por su geografía originando en su paisaje
entornos de gran belleza. El sector agroalimentario y la ganadería
son las principales actividades económicas del municipio. La
ganadería está orientada a la cría de ganado vacuno, que se dedica
principalmente a la producción de carne y leche. En el sector
agro-alimentario, destaca principalmente el cultivo tradicional de
la manzana , destinada a la elaboración de sidra natural, de gran
importancia en la economía del municipio, con una producción de más
de 10 millones de litros anuales. Es la capital asturiana de la
sidra y por la defensa de esta bebida asturiana y a la conservación
de todas las tradiciones que ello implica, se concedió a la villa el
“ Premio Pueblo Ejemplar”, que fue entregado por el Príncipe Felipe
en el año 1996.
En el concejo de Nava se conoce ya desde hace algún tiempo, la
presencia del hombre en civilizaciones prehistóricas. En cuanto a
patrimonio construido destaca:
Iglesia Parroquial: Está construida ésta última en el lugar donde
estaba ubicada la primitiva iglesia románica dedicada a San
Bartolomé antiguo convento benedictino del siglo XIII que fue
destruido durante la guerra civil.
Palacio de la Ferrería: Data del s. XIV. Conserva aún su primitiva
torre - fuerte incluso después de las reformas posteriores. En este
edificio hubo una fábrica de armas blancas por cuya razón se
denomina la Ferrería.
Capilla de Santa Lucía: Con pórtico de tres columnas sobre plintos
que aún conservan su primitiva decoración. Pequeña nave y cabecera
bajo bóveda de cañón con restos de pinturas en el frontal. Una
pequeña espadaña remata el conjunto de reducidas dimensiones pero de
gran belleza.
El Remedio: Iglesia del s. XVI. Excelente ejemplo de la arquitectura
renacentista. Cuatro columnas jónicas pareadas en torno al arco de
medio punto y friso superior. En el interior contrasta la sencillez
de sus muros con la complejidad de sus bóvedas tanto las de única
nave de estrellas de cuatro puntas como la de los brazos y cabecera
aún más complicadas.
El
Museo de la Sidra, del arquitecto Juan Ramón Fernández
Tresguerras, situado en la plaza de la villa de Nava, en el se
pueden ver la elaboración de la sidra y actividades del folclore
asturiano. El edificio es de formas semicircular como un anfiteatro
griego. La entrada es un pórtico con pilastras de hormigón
construido en hierro, piedra, hormigón y madera. Destaca en el
edificio un cuerpo saliente semicircular que corona el edificio y
simula la sección de un tonel de sidra.
Tiene paisajes de ensueño como las Hoces de Pendón o la Sierra de
Peñamayor. Aldeas, parroquias y caserios de
Nava: Basoredo, Buruyosa, Buyeres, Campanal,
Carancos, Carbajal, Castañera, Ceceda, Cesa, Cezoso, Cuenya, El
Cabañón, El Caspio, El Empalme, El Remedio, El Solano, Fresnadiello,
Fuentesanta, Gamonedo, Gradátila, Grandiella, La Cabaña, La Corba,
La Cuesta, La Cueva, La Faya, La Madera, La Puente, La Vega de
Ceceda, La Vega de Tresali, La Vilortera, Llamedo, Llames Alto,
Llames Bajo, Los Campones, Monga, Nava, Omedo, Orizón, Ovin, Pando,
Paraes, Piloñeta, Polanava, Pozocordero, Priandi, Pruneda, Quintana,
Robledo, Roiles, Sienra, Sierra, Travesedo, Tresali, Vega, Vegadali,
Vegalloba, Verdera, Villa, Villabona, Villamartin Alto, Viobes. |